jueves, 1 de agosto de 2013

La formación ciudadana: entre la realidad y el ideal.



La formación ciudadana es considerada como uno de los objetivos fundamentales durante el periodo de enseñanza obligatoria. A pesar de ello, y del reconocimiento teórico, esta formación suele tratarse de manera tangencial y desintegrada del curriculum ordinario.

La complejidad de las sociedades actuales es tal que la educación se ha convertido en el medio fundamental de cualificación de los sujetos. Los pequeños, jóvenes y no tan jóvenes invierten mucho tiempo en instituciones educativas con vistas a convertirse en sujetos capacitados para funcionar en su entorno.

Educar a la ciudadanía comporta un ideal de sociedad, de organización y funcionamiento, de moral; es decir, un proyecto socio-moral en el que se defina un determinado perfil de ser ciudadano. Este proyecto requiere de un proceso específico a través del cual quede garantizada la capacitación de la futura ciudadanía: la educación.
La dimensión moral de la educación marca las directrices a seguir en la formación integral de la personalidad del individuo y en la configuración del ser ciudadano.

“El problema es que la democracia no tiene una presencia viva en la escuela porque no constituye para los actores sociales un problema práctico. Deviene, entonces, un concepto socialmente vaciado de significado.” MARTÍNEZ BONAFÉ, J. : “Un proyecto de autonomía”. Cuadernos de Pedagogía, nº 336, pp.53.

Quiero destacar que en estos procesos el entusiasmo debe ser una constante, ya que a pesar de las dificultades, que seguro las habrá, reforzará la certeza de estar haciendo lo que realmente hay que hacer.

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