La
formación ciudadana es considerada como uno de los objetivos fundamentales
durante el periodo de enseñanza obligatoria. A pesar de ello, y del
reconocimiento teórico, esta formación suele tratarse de manera tangencial y
desintegrada del curriculum ordinario.
La
complejidad de las sociedades actuales es tal que la educación se ha convertido
en el medio fundamental de cualificación de los sujetos. Los pequeños, jóvenes
y no tan jóvenes invierten mucho tiempo en instituciones educativas con vistas
a convertirse en sujetos capacitados para funcionar en su entorno.
Educar a
la ciudadanía comporta un ideal de sociedad, de organización y funcionamiento,
de moral; es decir, un proyecto socio-moral en el que se defina un determinado
perfil de ser ciudadano. Este proyecto requiere de un proceso específico a
través del cual quede garantizada la capacitación de la futura ciudadanía: la
educación.
La
dimensión moral de la educación marca las directrices a seguir en la formación
integral de la personalidad del individuo y en la configuración del ser
ciudadano.
“El
problema es que la democracia no tiene una presencia viva en la escuela porque
no constituye para los actores sociales un problema práctico. Deviene, entonces,
un concepto socialmente vaciado de significado.” MARTÍNEZ BONAFÉ, J. : “Un proyecto de autonomía”.
Cuadernos de Pedagogía, nº 336, pp.53.
Quiero
destacar que en estos procesos el entusiasmo debe ser una constante, ya que a
pesar de las dificultades, que seguro las habrá, reforzará la certeza de estar
haciendo lo que realmente hay que hacer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario